Escrito por coder el 19 de junio de 2007 en Consolas | Hits: 634
Estos días he vuelto a coger el Paper Mario: la puerta Milenaria.
Jugué cinco horas (lo sé porque la partida guardada en la Memory Card lo marcaba cuando lo retomé el sábado pasado) y lo dejé, pese a gustarme bastante y hacerme, a la vez, mucha gracia. Los movimientos, los diálogos y, sobretodo, las ilustraciones. Bastante entretenido en general. Ahora mismo llevo unas diez horas de juego y he conseguido tan sólo dos cristales, pero creo que sí que me lo voy a pasar del tirón.
Y pensando en si realmente lo voy a continuar o no, me he puesto a escribir esto sobre por qué no juego a tantos juegos RPG, por muchos geniales que haya. Es por el tiempo que te consumen. Se puede jugar al God of War ya que por muy largo que sea no le dedicas en total más de 20 horas reales de juego. Sin embargo, con los RPG esto cambia. Si multiplico y saco la misma media, pasarme el Paper Mario puede costarme unas 45 horas. Más del doble que el mencionado GOWii, y eso es un pasote. Por eso tengo iniciado pero no continuado el Final Fantasy III para la NDSL. Son demasiadas horas, y tengo muchas cosas que hacer durante la semana que hacen imposible pasarse de forma contínua uno de estos juegos si no descartas otras que son prácticamente obligaciones.
Por eso mola en general la filosofía Nintendo: juegas un rato y te olvidas. Es un poco como con las aventuras gráficas. Este año se cumplen dos décadas de la programación del sistema SCUMM y yo lo celebro pasándome el Monkey Island 4 (ya sé que no utiliza el motor SCUMM, pero es el único de la saga que no he me pasado) y juegas un rato y te olvidas.
Con los RPG, imposible.
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