Escrito por coder el 11 de noviembre de 2009 en Cultura | Hits: 810
Para que no se diga que no hago caso a los colegas, aunque sea 4 años después, ¿eh Rinze?
El caso de Eddie Murphy tiene muchas lecturas, y no todas son positivas. Quizá podamos catalogarlo como casi el primer cómico negro en triunfar, no ya por sus apariciones en el SNL sino por haber saltado al cine con más o menos éxito.
En estos momentos Eddie Murphy cuenta ya con 48 años y está preparando (o eso dicen) Superdetective en Hollywood 4. Imagino que ya saben lo que eso significa: es igual que el amigo Stallone, que anda preparando The Expendables con todas las viejas glorias del mamporro ochenteno.
Pero me centro en Murphy: cuando sacas una cuarta parte de una película más de 15 años después de haber sacado la tercera, es que algo en tu carrera falla. Podemos aplicar esto en varios casos: La Jungla 4.0 o Terminator 3 podrían ser casos ejemplares, salvo porque Bruce Willis sigue triunfando y Arnold está en su poltrona firmando sentencias de ejecución.
No es el caso del negro de oro, de este showman, símbolo de grandes taquillas y audiencias en el mítico SNL pero también un claro ejemplo del graciosillo de la clase, el bufón de la oficina, un tanto galán trasnochado cuyas muecas hace más de 10 años que no arrancan sonrisa alguna. Creo que podemos decir, sin miedo a equivocarnos, que Eddie Murphy está próximo al retiro. Porque, amigos, no nos olvidemos: cuando uno saca una cuarta parte quince años después, es como cuando un grupo saca su Best of Beast Greatest Hits 3. El ocaso total de su carrera. Una gallina totalmente clueca. Y dicen que gallina vieja hace buen caldo, pero no hay dicho más alejado de Eddie Murphy.
Tras más de 30 apariciones en el celuloide, podriamos dividir sus películas en las siguientes categorías
+ divertidas: Superdetective en Hollywood 1 y 3, Entre pillos anda el juego. Sin duda los blockbuster de Beverly Hills Cop auparon a Murphy a la cima de la comedia. ¡Eh tío, el negro me debe 12 pavos! Su época graciosa estaba en todo su esplendor, era una explosión de humor total. Eddie Murphy en inglés basa toda su gracia en generar una completa artillería verbal, un caudal verborreico que deja atontado al otro interlocutor, por muy chorras que sean las cosas que cuenta. En castellano el problema es la risita 'hehehe' que le ponen de coletilla a casi todas sus coñas, que al final saca de quicio al más fanático. En la tercera entrega, ya totalmente en formato megalómano y meloso, Eddie Murphy despliega su arsenal de humor y seducción desde el plano más personal y ético: el policía incorruptible, amigo de sus colegas y que no olvida nunca a los malos, todo ello aderezado con la presencia de "Tío Dave", en un inútil intento por hacer una película de acción en un parque te de atracciones que, milagrosamente, se salda positiva, aunque aprobando raspadita. Supongo que la música hace bastante para que sea así. Luego tenemos el clásico "Trading Places", aquí magníficamente traducido como 'Entre pillos anda el juego'. No hay Navidad en Telecinco que no la pongan y no hay vez que Omar y yo piquemos, y es que esta genialidad de John Landis, imposible sin él en la producción, ha generado no pocas críticas positivas entre los verdaderos entendidos en cine yankee basura: nosotros. No en vano, apariciones estelares como las de Denholm Elliott ("Henry, la pluma es más fuerte que la espada") y Paul Gleason hacen la película más amena si cabe. Las caras de Dan Aykroyd son míticas, y Murphy está en su salsa, escena del modo que viola a un tipo incluida.
+ decentes: Superdetective en Hollywood 2, Su distinguida señoría, Límite 48 horas. El adjetivo 'decente' puede interpretarse mal, ya que he metido en el mismo saco a estas tres películas, que son ya de por sí bastante diferentes pero que encierran todas el mismo concepto: Son de los 80, Eddie Murphy está en plan gracioso total, y en Límite 48h comparte pantalla junto al inefable Nick Nolte en la que sin duda es una de las mejores buddy-movies de los últimos 30 años. Lamentablemente sufrió una secuela, 48 horas más, ya en 1990. Una cinta totalmente prescindible.
+ cansinas: Boomerang, el príncipe de las mujeres, El profesor chiflado, El príncipe de Zamunda. Personalmente Boomerang me ha parecido siempre un zurullo. Recuerdo haberla visto por primera vez en un autobús escolar camino de alguna acampada, y el spot publicitario inicial en el que una tía se ponía unas cerezas entre la lengua me marcó para siempre. Sin embargo, gracietas sudorosas del estilo de "no te muevas… no te muevas… estaba a punto de correrme" me han resultado siempre una mierda. El Profesor chiflado es un remake insulso, y El príncipe de Zamunda (otro 10 para los traductores, "Coming to America" es el título original) resultaba ya cansina. Un Murphy como Príncipe Hakeem que no conocía la civilización… desechable 100%
+ vergonzantes: Bowfinger el pícaro, Un vampiro suelto en Brooklyn, Noches de Harlem. La última de ellas, Noches de Harlem, un burdo intento por introducir una supuesta película seria, con el transfondo gangsteriano de los años 20 en USA, nuevamente prescindible de principio a fin, aunque no tanto como Bowfinger, porque Heather Graham está muy buena pero no consigue levantar (nunca mejor dicho) la película, y Un vampiro… por favor, hablamos de Eddie Murphy. No puede hacer de vampiro, y menos aún de vampiro galán trasnochado.
+ lamentables: Norbit, Pluto Nash, Soy Espía, El gurí. En fin, qué les voy a decir… Pluto Nash. Eddie Murphy. Pluto Murphy. Eddie Nash. Da igual las combinaciones que hagan, el orden de los factores no altera el producto: mala calidad, pésima historia multi racial y un triste 4.4% en taquilla. Los números no salen, porque costó 100 millones, y en la cinta además aparece nuestro amigo Owen Wilson.
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