Escrito por coder el 08 de diciembre de 2006 en Cultura | Hits: 5177
Hace poco leía una crítica sobre El Ilusionista que comentaba muchas cosas, entre ellas algo con lo que estoy de acuerdo (y muchas otras cosas en las que no coincido para nada): esta película es la hermana pequeña de The Prestige, que aterrizará en aproximadamente un mes en las taquillas españolas. Es verdad que El Ilusionista se anticipa al estreno de la película de Christopher Nolan tal vez para poder llegar a más público, pues como pasa siempre que se baten dos films que comparten similitud argumental, las ganancias se reparten desigualmente, siendo lo habitual que la película con mayor impacto publicitario se lleve el gato al agua.
Desconozco si esta vez ocurrirá lo contrario, ya que de The Prestige aún no puedo opinar, pero El Ilusionista sí puedo hacerlo y de antemano diré que me ha gustado mucho más que Casino Royal o Ficció, que son las pelis que he ido a ver este último mes.
Cuando hablan de 'reparto solvente' se suelen referir a actores y actrices que aguantan el tipo y que dan el pego, pero que no son la creme de la creme en su oficio. Y eso mismo decía el autor de la crítica que leí. Sin embargo, creo que eso no era así para nada y que mencionar a Edward Norton y a Paul Giamatti en la misma frase junto al adjetivo 'solvente' es pasarse bastante y despreciar la capacidad de estos dos actores de forma gratuita. De Jessica Biel poco puedo opinar porque de la serie '7 en el paraíso' no voy a sacar conclusiones, más aún sin haberla visto en versión original, pero Rufus Sewell es quizá el único que entra en la categoría de solvente porque el tío está demasiado encasillado en papeles de malo desde que, curiosamente, hiciera de bueno en Dark City. Edward Norton es uno de los grandes del cine estadounidense actual y sólo hace falta verlo haciendo de oligofrénico en VO en The Score para darse cuenta. Y Paul Giamatti, que se ha fortalecido después de la película del vino, ya molaba lo suyo incluso en papeles de poca monta como el que tenía en Paycheck (que por cierto es una peli de puta madre que tengo medio 'analizada' por ahí -si es que a esto mío se le pueden considerar análisis, claro).
Y al elemento de la magia sí que se le saca partido, y mucho. Los trucos son más que inusuales y, aunque puedan no ser reales, dan la sensación que pretenden: sorprender y emocionar al público de hace siglo y medio con algo más que simples chisteras y cartas y mantener la curiosidad y sorpresa en el púpublico actual: esto es, nosotros los espectadores. El truco del holograma a mí me pareció realmente acertado, siempre teniendo presente la época en la que transcurre la película y no el presente. Ni Einseinheim es Houdini ni es Magic Andreu, pero se acerca más al primero que al segundo tanto en nivel mágico como en la presencia física que tiene sobre el escenario. Además de que, como empieza la película, esta se trata de un cuento (o acaso alguien ha olvidado cómo se inicia a la magia Edward Norton?).
Ni la narración es típica, ni es obvia, ni es plana ni 'los personajes no evolucionan', cosa que por cierto jamás entenderé: ¿Qué cojones significa que un personaje no evoluciona? ¡Pero si apenas están narrando un mes o dos de sus ya adultas vidas! ¡Qué puñetas van a evolucionar! y, ¿hacia dónde?
¿Y qué ostias es eso de que esta película es ideal para un público 'poco exigente'? Esta película está de puta madre y no hace falta ir de amante de Fritz Lang, de Murnau o de Goddard ni ser crítico de la Turia de los años 70 para darse cuenta y disfrutarla, así que menos 'Dirigido por...' y más críticas creíbles y no presuntuosas, porque decir que 'la realización es plana' y en el siguiente párrafo añadir que 'la dirección artística es muy adecuada' es meter el remo hasta el fondo.
Lo dicho: id a verla o bajadla y vedla, porque merece la pena incluso si alguien adivina la trama, que la tiene más allá de la tópica puesta en escena, que no por ser tópica ha de ser mala.
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